Tuve la suerte de llegar pronto al Círculo de Bellas Artes y entrar en la sala que poco después se llenó hasta los topes… Y cerraron las puertas de tanto público que llegaba. Al salir me encontré que en el vestíbulo de la quinta planta todavía había bastantes personas, que con el libro en la mano, sólo deseaban una dedicatoria del autor.
Llamé a mis amigos con los que había quedado y ya estaban en la Plaza de Santa Ana; no habían podido entrar, me dijeron que se habían quedado en la calle con muchos otros, pues la cafetería estaba llena y en el vestíbulo de la entrada ya no dejaban que permaneciera más gente.
Nunca he conocido algo similar en el Círculo de Bellas Artes (a los empleados del Círculo que pregunté me dijeron que ellos no recordaban algo semejante ni por asomo).
¿Por qué fuimos más de mil personas a la presentación de un libro al fin y al cabo de memorias?
Allí había antiguos compañeros de Marcos Ana como Rosario la dinamitera (a la que Miguel Hernández le escribió un hermoso poema), Ángela Grimau, y algunos otros; políticos de distinto signo entre los que distinguí a Gaspar Llamazares, Santiago Carrillo, Mercedes Gallizo (Directora general de Instituciones Penitenciarias), Francisca Sauquillo, Rogelio Blanco (Director General del Libro); conocidos magistrados como Juan José del Águila y otros; gente del cine, yo reconocí a Almodóvar, a Charo López, a Juan Diego, a Eusebio Lázaro, a Juan Margallo… pero había más…; y gentes de la Asociación de Expresos y Represaliados Políticos Antifranquistas, de Comisiones Obreras, y de diversas organizaciones (CAUM, Brigadas Internacionales, etc.
Todos fuimos a la presentación del libro de Marcos Ana “Decidme como es un árbol”, libro hermoso por cierto y que se lee de un tirón. Es un libro que nos invita a la vida solidaria; escrito en prosa, aunque es tan rítmico (o a mi me lo parece) que en algunos pasajes me ha emocionado.
Si esa ha sido y es tu vida, entrañable Marcos (y permíteme que te tutee), pienso que has sido muy generoso con los demás, que has luchado y luchas por los que se fueron, por los que vivimos y por las generaciones futuras y que además eres una parte de la historia viva de este país.
Gracias Marcos, pues nos has regalado un libro tierno y sólido. Hacía tiempo que no había tenido en mis manos un libro tan bien construido como el tuyo.
Diego Bajo
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